No es sólo 8M

Cada 8 de marzo se genera una conversación que pone los puntos claros para saber en qué momento estamos y todo aquello que aún no se ha conseguido. 

Una de esas cosas importantes es poner en valor a las mujeres de la historia para que estén en el lugar que merecen: los libros, la escuela y en los referentes de las niñas. ¿Cuántas veces se habrá escuchado eso de “si no están es que no las hay”… 

Un científico estadounidense dijo estas palabras cuando le preguntaron por qué no había más mujeres científicas.

“Nunca he sido mujer (risas del público), pero he sido negro toda mi vida. Y por eso puede que tengamos muchas similitudes. Tenemos prácticamente los mismos problemas sociales para acceder a determinadas profesiones dentro de un mundo dominado mayoritariamente por hombres de raza blanca. Cuando miro atrás recuerdo que quería estudiar astrofísica desde que tenía 9 años,  después de una visita al Planetario Hayden. Tuve que ver cómo el mundo entero reaccionaba a mis ambiciones de forma contraria haciendo resistencia a esa idea. Cada vez que expresaba mi opinión sobre mi futuro como científico los profesores me preguntaban si no sería mejor ser atleta. Entonces vi que tenía que responder a las expectativas de la gente que tenía el poder. Sin embargo mis ganas de descubrir el universo eran tan tan tan inmensas que todas esas pelotas que estaba recibiendo no me pararon.

Y ahora miro atrás, siendo uno de los científicos más reconocidos del país, y me pregunto “¿dónde están todos los esos científicos que se quedaron atrás y no están aquí? Entonces me planteo a qué tipo de contrariedades he tenido que sobrevivir que otros no consiguieron. Simplemente porque las fuerzas de la sociedad lo desviaron de su camino. Recordando cosas tan significativas como que en una tienda suene una alarma y me detengan a mi en lugar de un chico blanco. Por eso mi experiencia me dice que no ver personas negras o mujeres en la ciencia demuestra que esas fuerzas sociales son una realidad. Yo sobreviví a ellas. Así que antes de que empecemos a pensar en diferencias genéticas creemos de una vez por todas un sistema de igualdad de oportunidades y entonces tendremos otras conversaciones sobre este tema (aplausos)”

Este discurso es muy interesante y se puede sacar mucho. Sin embargo, su nombre no va a aparecer en este artículo debido a que, en realidad, parece que no entiende nada sobre lo que sufren las mujeres de su profesión. Esto se debe a las tres denuncias que tiene: dos por acoso sexual y una de abuso sexual. Y aquí es cuando explota todo en la cara. Da miedo y es real. El machismo mata, viola, denigra, aparta, hiere, infravalora…

Que se los cuenten a Daniela Santiago. Después del lamentable suceso durante la retransmisión en directo de los premios Goya. Unos impresentables comentaban sobre la forma de vestir de las actrices de forma muy denigrante, comentando su físico e incluso insultando directamente con la palabra “puta”, “prostituta”… 

Un día antes del 8M nos vuelve a explotar en la cara algo que se lleva defendiendo desde que una nace. Una vida entera de ninguneo. Y aquí estamos, escuchando una conversación random de unos muchachos. Y el problema es ese, que es una conversación nada normal dentro de una conversación normal, valga la redundancia. 

Por eso revisa, oféndete y reclama lo tuyo: tu mente, tu cuerpo, tu espacio vital, tu trabajo, tus hobbies y tu vida diaria. Son tuyos, al menos en teoría. Ahora vamos al examen para ponerlo en práctica.

Un poco de historia

No nos vamos a ir muy lejos. A quién no le suena la Bauhaus. Esa utopía donde tenía cabida todo pensamiento divergente. Donde no se ponía límites. Donde hombres y mujeres eran iguales. Bueno, en teoría. Cuando las mujeres acudieron en masa a la escuela las plazas se iban limitando mágicamente y si querían acceder a arquitectura, metal o carpintería obtenían un NO. Recordando eso de “si no hay mujeres en los libros de texto es que no habría ninguna a la que nombrar”… ¿A que va hirviendo la sangre?

Fuegos aparte os recomendamos una maravillosa película que cuenta la historia de las mujeres de la Bauhaus que fueron muy importantes desde la perspectiva de Alma Siedhoff-Buscher. La trama es muy interesante y engancha aunque Bauhaus te suene a tienda de informática.

El futuro es ahora

Gracias a todas las mujeres que hicieron del mundo un lugar mejor para las generaciones futuras. Gracias a las mujeres que abrieron camino. Gracias a las que gritaron a los cuatro vientos aunque no fueron escuchadas. Gracias a las mujeres que deconstruyeron su realidad. Gracias a las mujeres que se dieron la mano para apoyarse. Gracias a las mujeres. Gracias a los hombres que nos acompañaron. Gracias a los hombres que dejaron espacio. 

Gracias. La lucha sigue.

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